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número 3


Expandiendo la Acción Afirmativa al Luchar por los Derechos Civiles
por Rita Burgos

La acción afirmativa abre el espacio político para luchar por la expansión de los derechos civiles en general. Sin embargo, dicha apertura es incompatible con las estrategias de mercado, cuya meta es liberar a las fuerzas del mercado de todo tipo de regulación. Con la reestructuración empresarial, consolidaciones de empresas transnacionales, la fuga de capitales al Tercer Mundo, falta de subsidios para la educación de los hijos de la clase obrera, la privatización de entidades públicas y la desocupación masiva de obreros como resultado de la búsqueda constante de salarios más bajos y ganancias más altas por parte de los capitalistas globales, con el GATT, el TLC y el debilitamiento de agencias como el Distrito de Control de la Calidad del Aire, no es sorprendente que la Derecha política--por su afán desregulatorio--se apropie del léxico de los derechos civiles e igualdad de oportunidades para borrar de la consciencia pública la idea de que la educación, los trabajos bien pagados, y el salario social decente, incluyendo los servicios médicos gratuitos y transporte público a precio reducido, deben ser un derecho indisputable.

A pesar de las deficiencias en la implementación de la acción afirmativa (vea "Los límites de la acción afirmativa, AhoraNow, Núm. 2), su eliminación presentará un obstáculo para el movimiento social que lucha por la expansión de los derechos mediante la regulación de las fuerzas económicas supuestamente libres de prejuicios raciales. La liberación de las fuerzas del mercado es incompatible con la expansión de los derechos civiles. Por lo tanto, debe expandirse la acción afirmativa para que beneficie a los trabajadores de todas las razas y géneros y aplicarse no sólo en el ámbito laboral sino también en el de los beneficios sociales. Es imperativo que las mujeres de la clase obrera y personas de minorías étnicas y raciales encabecen esta lucha. Al hacer esto, el debate puede centrarse en las formas más amplias que debe tomar la acción afirmativa y convertirse en la meta estratégica a corto plazo.

Para ampliar el efecto de la acción afirmativa, los movimientos sociales deben enfatizar los derechos colectivos, que a su vez afirman los derechos individuales. Cuando se implementaron los primeros planes de acción afirmativa, no se limitaron a dar a los individuos el acceso a las instituciones. En la década de los 60 y 70, la acción afirmativa también significaba tener acceso al programa Head Start y a fondos para el cuidado de niños después de las horas de clase en las comunidades pobres, para nombrar sólo algunos. Todas las compañías que recibían subsidios gubernamentales tenían que implementar programas que ofrecieran las mismas oportunidades a los excluidos que se ofrecían al resto de la población. Al gobierno se le obligó políticamente a tomar medidas afirmativas que rectificaran la discriminación histórica contra grupos completos, como grupos, y que se mostrara la igualdad en los resultados.

La experiencia nos ha enseñado que los derechos individuales por sí solos no resultan en cambios efectivos para los grupos a menos que sean respaldados por metas claramente definidas, recursos y la expansión de programas del sector público, ya que éstos no se rigen por el índice de rentabilidad. Las luchas por los derechos de los grupos, tales como la del Sindicato de Pasajeros por la expansión del "salario social" efectivo de los trabajadores de minorías étnicas y raciales, las campañas por los derechos de los inmigrantes y en contra de las políticas gubernamentales xenofóbicas, y los movimientos sociales que luchan contra la privatización y el desmantelamiento de la asistencia pública, son luchas cruciales avanzadas que defienden la acción afirmativa. Al expandir los derechos de los grupos, se puede afirmar el derecho a un salario suficiente para vivir, a los servicios médicos subsidiados, al transporte público y a la educación. Con eso, se está proponiendo la acción afirmativa amplia, lo cual inherentemente lleva a exigir la regulación estricta del capital, requiriendo una propuesta alternativa que ponga en tela de juicio la política social que favorece las "ganancias, a como diera lugar."

Rita Burgos
is an organizer with the Strategy Center and Coordinator of the School for Organizers. She is an author of A History of Transportation Racism in Los Angeles, coming soon from Strategy Center Publications.